Creimos en volar, en soñar un rato con los ojos abiertos. Ocultamos ciertas cosas con el fin de sonreír, de vivir momentos increibles nunca antes imaginados.
Saltaron de planicies unas flores voladoras, ella escribía en lo alto algunas palabras bobas, tarada con la frente en alto, un poco de locura renacia. Dejamos algunas costuras sueltas, el polen de las hojas un tanto marchita; es cierto nos cuestionamos muchas cosas en la vida, rara vez logramos comprender aquella roja vanidad impregnada en tus cuadernos.
Creyeron que todo esto era mentira y rayaron todos sus pensamientos, los crayones se rompieron en la mesa, la caída fue bastante fuerte, como la mirada de sus ojos, como la suavidad en sus sentidos.
No creo que dañemos su vuelo, estamos tratando de soñar y divertirnos, aquel tobogán parece un tanto rápido y yo he perdido mis sentidos; dispuesta a volar y a renacer y a caer y a caer, como si no importara lo cruda que fuera la caída. El pasto amanece mojado por ese nocturno rocío, tu bicicleta se ha dañado en caminos que fueron recorridos sin dirección. Admito ser la niña inmadura que escribe sin razón al corazón, enseñemosle al sol que su caída debe servir para que alguien surja, para llenar de magia una tarde llena de veneno.
Saltaron de planicies unas flores voladoras, ella escribía en lo alto algunas palabras bobas, tarada con la frente en alto, un poco de locura renacia. Dejamos algunas costuras sueltas, el polen de las hojas un tanto marchita; es cierto nos cuestionamos muchas cosas en la vida, rara vez logramos comprender aquella roja vanidad impregnada en tus cuadernos.
Creyeron que todo esto era mentira y rayaron todos sus pensamientos, los crayones se rompieron en la mesa, la caída fue bastante fuerte, como la mirada de sus ojos, como la suavidad en sus sentidos.
No creo que dañemos su vuelo, estamos tratando de soñar y divertirnos, aquel tobogán parece un tanto rápido y yo he perdido mis sentidos; dispuesta a volar y a renacer y a caer y a caer, como si no importara lo cruda que fuera la caída. El pasto amanece mojado por ese nocturno rocío, tu bicicleta se ha dañado en caminos que fueron recorridos sin dirección. Admito ser la niña inmadura que escribe sin razón al corazón, enseñemosle al sol que su caída debe servir para que alguien surja, para llenar de magia una tarde llena de veneno.

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